¡Hey! Soy Joan

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La vida me ha enseñado que todo llega, todo pasa y todo cambia.

Os cuento que todo llega porque sé por experiencia que con empeño y esfuerzo podemos conseguir lo que nos proponemos.

Un día, un frustrado diseñador gráfico y apasionado de la fotografía pensó que se conformaba con tener una vida tranquila y un sueldo fijo a final de mes. La ocasión se presentó: jornada intensiva como mozo de almacén.

Durante muchos años cargué con cajas muy pesadas, terrible para mi espalda, pero lo más doloroso era el peso del conformismo. Mis días eran grises. Vivía rodeado de hombres de gris, como se describe en el libro “Momo” (leédlo YA si no lo habéis hecho). Todo lo veía gris. Incluso los uniformes que llevábamos. Hasta que un día algo hizo “click” dentro de mí.

Los eternos minutos de cada jornada se hacían más llevaderos escuchando podcasts sobre fotografía, marketing, y emprendimiento. Historias que me servían de inspiración: unos que lo habían dejado todo para irse a vivir a otro país; otros que dejaban sus altos cargos para dedicarse a su verdadera pasión. Lo que jamás pensé en aquel entonces, es que algun día sería yo el protagonista de una de esas historias. Pero, ¿cómo iba yo a dejarlo todo, viniendo de una familia humilde y llegando a duras penas a final de mes?

A día de hoy os puedo decir que todo pasa, pero cuando estás en el hoyo te parece que nunca vas a salir de ahí. De repente miras atrás y piensas: ojalá hubiera venido el Joan del futuro a decirme que todo va a salir bien, que llegará tu oportunidad.

Y os aseguro que todo cambia porque la vida está en constante movimento. La tierra, la naturaleza y como un mozo de almazén logró dedicarse a lo que más amaba, la fotografía.

Siempre dudaba en si tirarme o no a la piscina por miedo a que no hubiera agua en ella. Hasta que llegó la madre de mi hija, me puso frente al trampolín y me dijo: ¡coje aire, impúlsate y salta!