Boda en La Cucanya

Una boda en La Cucanya es sinónimo de azul, vistas increíbles, naturaleza, el sonido del oleaje, elegancia y sobretodo amor! Si juntamos todos esos ingredientes, pienso que organizar una boda en La Cucanya es la mejor opción.

La historia de amor que hoy vengo a contaros es la de Vanesa y Edi. A primera hora de la mañana ya me encontraba en Vallromanes, donde pude tomar las primeras fotografías de los preparativos en casa de la novia. Una casa alucinante, por cierto. Esas primeras fotografías sirvieron, sobretodo, para perder la timidez ante la cámara. ¡Aunque los nervios antes de la boda fueron difíciles de ocultar!

Una boda en el mar

A mediodía llegamos a Vilanova i la Geltrú, lugar donde se encuentra el restaurante La Cucanya. Allí pude empezar a tomar las primeras fotografías al novio con su familia, cosa que ayudó a disipar los nervios ante la tardanza en la llegada de los invitados más despistados. Todo transcurrió según lo previsto, gracias a la excelente coordinación del restaurante La Cucanya. Estaba todo preparado para dar comienzo a lo que iba a ser una boda en el mar por todo lo alto.

Una ceremonia muy emotiva

La ceremonia transcurrió según lo esperado. Algo que no está planificado, en cambio, son esas emociones expresadas por la familia. Las miradas emocionadas de las abuelas, al ver que al fin su nieto se casa. ¡El padre de la novia no pudo contener las lágrimas! Fue una boda muy emotiva, que nos regaló momentos documentados en las imágenes que veréis a continuación.

La sesión de fotos en la playa

La ventaja de celebrar una boda en el mar es el bonito paisaje que nos regaló la playa rocosa que se sitúa al lado del restaurante. Justo antes de que se marchara el sol, aprovechando esos últimos rayos de la tarde pudimos disfrutar los novios y yo de una bonita y divertida sesión de fotos en la playa. Deberíais haber estado ahí para ver lo bien que se desenvolvió Vanesa caminando entre las rocas con tacones y el vestido. ¡En cuanto les propuse bajar a hacer las fotos en la playa, no lo dudaron ni un segundo!

¡Que empiece la fiesta!

Llegó el momento de dispersar esos nervios después de la ceremonia durante la hora del cóctel. Los novios al fin pudieron disfrutar de la compañía de la familia y amigos y repusieron fuerzas en un banquete de lo más exquisito.

Una idea original para empezar el baile

El momento álgido de la noche llegó con una gran sorpresa. Los invitados, bengala en mano, les hicieron un pasillo a los novios de camino al baile inaugural en el jardín, fuegos artificiales incluidos. ¡Podréis ver las fotos del momentazo al final de la página!